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Imaginería motora en dolor cervical y mandibular: cómo aplicarla en consulta

22-10-2026

Hay pacientes con dolor cervical persistente o con un trastorno temporomandibular a los que cualquier movimiento les cuesta: abren poco la boca por miedo, giran el cuello en bloque o no toleran la carga que les proponemos. La imaginería motora y el resto de los métodos de representación del movimiento permiten entrenar el sistema motor antes de que el paciente pueda, o quiera, ejecutar el gesto. En este artículo repasamos qué son, qué dice la evidencia en la región cráneo-cérvico-mandibular y cómo integrarlos en la consulta de fisioterapia sin sobrevender lo que sabemos.

Qué son los métodos de representación del movimiento

Son técnicas que evocan una representación mental del movimiento sin ejecutarlo, o antes de ejecutarlo. Las tres que más usamos en clínica son:

  • Imaginería motora (IM): el paciente simula mentalmente el movimiento. Puede ser explícita o implícita, visual o cinestésica, y en primera o en tercera persona.
  • Observación de acciones (OA): el paciente observa a otra persona, en directo o en vídeo, ejecutando el gesto, con atención dirigida a cómo se mueve.
  • Terapia por retroalimentación visual (TRV): el paciente ve su propio movimiento, con espejo o en vídeo en tiempo real o diferido, a veces modificado.

Se pueden combinar entre sí y con el movimiento real. Esa combinación, y no la técnica aislada, es lo que suele tener sentido en la práctica.

Qué dice la evidencia en la región cráneo-cervical y orofacial

La revisión sistemática más reciente centrada en esta región reunió 8 ensayos aleatorizados con 362 participantes (García-Alonso et al., 2026). Los métodos de representación aumentaron el umbral de dolor a la presión en el masetero, el trapecio y la región cervical, y mejoraron el rango de movimiento cervical y el control sensoriomotor. La observación de acciones fue la que mostró resultados más consistentes.

Hay dos matices importantes. Los datos orofaciales proceden de personas sin dolor: todavía no hay ensayos en pacientes con dolor orofacial. Y los protocolos son muy heterogéneos y vienen de pocos grupos de investigación.

En dolor raquídeo crónico inespecífico, un metaanálisis de 8 ensayos encontró una reducción grande del dolor (g de Hedges = −1,63) y moderada de la discapacidad (g = −0,64), pero con una certeza de la evidencia muy baja (Alaca et al., 2026). En cuello, un ensayo en mujeres con dolor cervical crónico añadió 20 minutos de imaginería motora a 30 minutos de ejercicio de control motor, dos veces por semana durante 8 semanas. La combinación mejoró más que el ejercicio solo la conducta de dolor, el estado funcional y la conciencia corporal del cuello, y la mejora se mantuvo a las 12 semanas (Dere et al., 2025).

En la región orofacial, un ensayo en voluntarios sanos combinó imaginería y observación de ejercicios orofaciales con su ejecución real. El entrenamiento mental aislado ya mejoró los umbrales de dolor a la presión en masetero y temporal y la fuerza lingual. Con la ejecución real, la dosis moderada funcionó mejor que la intensiva, que generó fatiga (Suso-Martí et al., 2019).

La lectura honesta: son técnicas prometedoras, con efectos sobre el dolor y el movimiento, pero con evidencia todavía limitada. Complementan el ejercicio y la terapia manual; no los sustituyen.

Cuándo plantearlas

  • El dolor o el miedo limitan el movimiento y el paciente no tolera todavía el ejercicio que necesita.
  • Hay periodos de inmovilización o de restricción, por ejemplo tras una cirugía o con una férula.
  • Hay kinesiofobia o un patrón de evitación claro, como abrir la boca «de lado» o girar el tronco en lugar del cuello.
  • Queremos preparar un gesto nuevo antes de cargarlo: un control de apertura sin desviación o una flexión cráneo-cervical bien disociada.

Cómo aplicarlas en consulta, paso a paso

  1. Valora la capacidad de imaginar. No todos los pacientes generan imágenes motoras con la misma nitidez, y eso condiciona el resultado. El Movement Imagery Questionnaire-Revised (MIQ-RS) tiene versión validada en español (Cantalejo-Fernández et al., 2021). Si la capacidad es baja, empieza por la observación de acciones, que exige menos.
  2. Elige técnica y perspectiva. Para la OA, un vídeo corto del gesto exacto que quieres recuperar, grabado desde la perspectiva del paciente. Para la IM, un guión con instrucciones visuales y cinestésicas: qué se ve, qué se nota, dónde se apoya la lengua, cómo se desliza la mandíbula.
  3. Dosifica en bloques cortos. Sesiones breves, con pausas, vigilando la fatiga mental. Más no es mejor: en el ensayo orofacial, la dosis moderada superó a la intensiva.
  4. Progresa hacia el movimiento real. Una secuencia razonable: observar, imaginar, imaginar justo antes de moverse y, al final, el ejercicio activo con carga progresiva.
  5. Reevalúa con medidas que ya usas. Algometría en masetero, temporal y trapecio, apertura bucal en milímetros, rango de movimiento cervical, dolor al movimiento y una escala de kinesiofobia.

Técnica

Qué pide al paciente

Ejemplo en ATM y cuello

Observación de acciones

Mirar con atención un gesto bien ejecutado

Vídeo de una apertura bucal controlada, sin desviación

Imaginería motora

Simular el gesto sin hacerlo

Imaginar una rotación cervical completa, notando el apoyo de la mirada

Retroalimentación visual

Verse mientras se mueve

Apertura frente al espejo o con la cámara del móvil, corrigiendo la línea media

Antes de aplicar cualquiera de ellas, la exploración tiene que estar hecha. Si quieres repasarla, tienes cómo explorar la articulación temporomandibular, cómo palpar los músculos masticatorios y la guía de biomecánica de la ATM y el complejo cráneo-cervical.

Errores frecuentes

  • Usarlas como tratamiento único en lugar de como puente hacia el ejercicio.
  • Guión genérico. Un «imagina que mueves el cuello» no basta: el guión tiene que describir el gesto concreto que buscamos.
  • No valorar antes la capacidad de imaginar del paciente.
  • Sesiones largas que acaban en fatiga y en peor rendimiento.
  • Extrapolar a pacientes con dolor orofacial resultados obtenidos en personas sanas.

Formarte en métodos de representación del movimiento

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Bibliografía

Comprobada en PubMed el 22 de octubre de 2026.

  1. García-Alonso A, Polo-Ferrero L, et al. Neurorehabilitation-Based Movement Representation Techniques in the Management of Craniocervical and Orofacial Pain: A Systematic Review of Randomized Controlled Trials. Life (Basel). 2026;16(1). PMID 41598298. doi:10.3390/life16010145
  2. Alaca N, Acar AÖ, et al. Effectiveness of Movement Representation Techniques in Chronic Non-Specific Spinal Pain: A Systematic Review and Meta-Analysis. Medicina (Kaunas). 2026;62(8). PMID 42654431. doi:10.3390/medicina62081534
  3. Dere T, Yurdakul G, Alemdaroğlu-Gürbüz İ, et al. Effectiveness of motor imagery training in women with chronic neck pain: a single-blind, randomized controlled trial. Physiother Theory Pract. 2025;42(6):782-802. PMID 41382357. doi:10.1080/09593985.2025.2599423
  4. Suso-Martí L, Paris-Alemany A, La Touche R, Cuenca-Martínez F. Effects of mental and physical orofacial training on pressure pain sensitivity and tongue strength: A single-blind randomized controlled trial. Physiol Behav. 2019;215:112774. PMID 31838148. doi:10.1016/j.physbeh.2019.112774
  5. Cantalejo-Fernández M, Díaz-Arribas MJ, Fernández-de-Las-Peñas C, et al. Translation and Validation of the Spanish Movement Imagery Questionnaire Revised Second Version (MIQ-RS). PM R. 2021;14(1):68-76. PMID 33386683. doi:10.1002/pmrj.12546

El ensayo de Dere et al. tiene publicada una carta al editor con respuesta de los autores (Physiother Theory Pract, 2026). Conviene leerla antes de citarlo con más detalle.